Apoyo los dedos en el teclado. Los saco. Me tomo un mate. La miro a Olivia. No sé bien por dónde empezar, digamos que esta va a ser la primera vez que escribo con intención de mostrárselo al mundo. Me tomo otro mate. Tengo el mouse apoyado en la revista de Orsai y el mate a 8cm, probablemente no sea una buena combinación…
De fondo suena un (muy) viejo cd trucho bajo el nombre de “Wednesday”, a un volumen bastante elevado. Seguramente no fue casualidad que mi cerebro me haya incitado a ponerlo de fondo para inspirarme. O sí, pero yo soy una flamante creyente en el destino y en el “todo pasa por alguna razón”, así que no, no fue casualidad.
La verdad no sabría muy bien por dónde empezar. No sé si esto es un ensayo, si es una autobiografía, o si es una boludez.
Me llamo María Victoria, tengo 22 años y vivo en Buenos Aires. Tengo dos gatas hermosas, una de las cuales me vuelve loca. Mejor me tomo otro mate.
Hace años que mis amigos íntimos me dicen que escriba, que me exprese, y yo siempre respondí con un rotundo “No!”. Amo la literatura y es a lo que intento dedicarme cuando sea grande (eh?), pero nunca me llevé bien con lo que escribí yo. Hoy me voy a dar una segunda oportunidad, a ver qué sale de todo esto.
En realidad creo que es tanto lo que tengo por decir que por eso se me hace tan complicado plasmarlo. Pienso en tantas cosas, imagino tantas otras, y sueño tantas otras, que me va a llevar muchos posts (sorry gordo) explicarlo todo. Esto sería como una especie de terapia sin nadie que responda, ni escriba garabatos en una hoja a escondidas del otro lado.
Por ahora me siento cómoda. No era tan terrible esto de escribir che!
Hace ya muchos años mi mamá y mi papá decidieron que la familia se iba a vivir a España. Fue un momento traumático en mi vida, mucho más de lo que mucha gente se pueda imaginar. Creí que nunca más iba a volver a ser feliz, pero me equivoqué (gratzie Dio!). Viví 9 años fuera de la Argentina, en Barcelona para ser más específica. Y conocí a algunas de las personas más hermosas que se cruzaron y se cruzarán, probablemente, en toda mi vida. Hoy, 10 de enero de 2011, estoy de vuelta en Buenos Aires. Vivo en Flores, donde nací. Acá también soy feliz, aunque al principio también creí que iba a ser imposible. Hace cosa de un año y medio creí que nunca más en mi vida iba a ser capaz de sonreír, pero sí que lo fui! Aún así, llegué a la conclusión de que todos mis estados de felicidad son diferentes. No sé si al resto de la humanidad le pasa, pero tengo la sensación que pasamos por diferentes etapas de placidez. Yo al menos (ya que este blog lo escribo yo, voy a hablar de mi) tuve momentos en donde creí que la felicidad me iba a hacer explotar el pecho, que me salía por los poros la alegría, que nadie en el mundo podía igualar lo bien que yo me sentía. Y tengo momentos como ahora, en el que me siento bien, soy feliz, considerando la situación en general, pero no me siento completa. Supongo que así será la mayoría del tiempo para la mayoría de la gente. Es muy difícil sentirse completo, sentirse lleno, sentirse vivo en cada parte de tu cuerpo.
Creo que a partir de ahora voy a ir en busca de la felicidad, como la película. No la vi, pero sé que hay una que se llama así. Tal vez debería verla, para tener una base… O mejor no la miro y me invento mi propia historia, como vengo haciendo desde hace 22 años y medio.